Último Primer Día (UPD): estas son las recomendaciones de la Dirección de Salud Mental para adultos y jóvenes

Desde hace algunos años, el último primer día de clases (U.P.D.) se instaló como un ritual entre los adolescentes que comienzan el último año de secundaria. Lo que representa una preocupación de este ritual es que se focaliza, principalmente, en el consumo excesivo de alcohol que se da la noche anterior al comienzo del ciclo lectivo.

Esta situación nos lleva a reflexionar acerca de las motivaciones de este tipo de consumo y nos invita a encontrar la forma de trabajar de manera conjunta entre adultos y adolescentes para poder generar una práctica saludable que no se contraponga con lo que desean los jóvenes, y al mismo tiempo genere hábitos de cuidado entre pares.

Desde la Dirección de Salud Mental de Villarino, en conjunto con el Sedronar, se ha estado trabajando con escuelas, clubes e instituciones a través de charlas informativas con el objetivo de prevenir el consumo excesivo y trabajar de manera conjunta entre adultos y adolescentes para poder generar una práctica saludable que no se contraponga con lo que desean los jóvenes. 

Te dejamos una guía de recomendaciones para que tengas en cuenta este UPD y puedas disfrutarlo de la mejor manera.

Si necesitas ayuda llama al número de atención de la Dirección de Salud Mental 0291 155740509.

Qué hay de cierto y qué es un mito
  • El alcohol es una droga depresora del sistema nervioso central. No te estimula. Reduce la capacidad para pensar, hablar, moverse y todas las demás actividades.
  • El abuso de alcohol te puede causar agresividad, melancolía y pérdida de memoria. Produce distintos grados de inactivación, desde somnolencia hasta anestesia y coma.
  • Sólo el 10% del consumo de alcohol se elimina por orina y sudor. El 90% es digerido por el hígado convirtiéndose en azúcar, causando diversas enfermedades con efectos irreversibles en nuestro organismo.
  • Tampoco se elimina más rápido por tomar café o darse un baño. El café puede irritar aún más el estómago y el baño puede dar más frío y producir hipotermia.
  • Las bebidas alcohólicas afectan de igual manera en cualquiera de sus graduaciones. Sus efectos tienen que ver con la cantidad de alcohol ingerida, el tiempo de ingesta, el lugar, la calidad de la bebida y el estado de ánimo de la persona, según su edad, cuerpo y trayectoria de vida.
  • El alcohol puede producir problemas de impotencia sexual y afectar el desarrollo y los cuidados en las relaciones sexuales.
  • El mezclar distintos tipos de alcohol o alcohol con energizantes u otras sustancias aumentan los efectos negativos y los riesgos para la salud.

Todo consumo de alcohol en menores de 18 años se considera un consumo de riesgo, es decir no existe un nivel de consumo de alcohol que se considere “saludable” porque:

  • Tu cuerpo está en crecimiento y es más vulnerable a sus efectos.
  • El alcohol afecta el rendimiento en los estudios porque altera la capacidad de atención y concentración.
  • Si practicás deportes, su consumo baja tu capacidad física y aumenta el riesgo de lesiones.
  • Aumenta el riesgo de dependencia en la edad adulta.

 

Último Primer Día: Cómo cuidamos a nuestros jóvenes
  • Pensemos desde la escuela el rol de los adultos en estos eventos: Se trata de alojar y contener a los jóvenes y no de dejarlos solas/os.
  • Tener en cuenta el lugar que ocupan los rituales y las celebraciones en las juventudes y en la sociedad en general. Promovamos prácticas más saludables, no tratemos de anularlas o prohibirlas.
  • Diseñemos anticipadamente desde la escuela propuestas para este evento e incorporemoslas en la planificación anual de la institución.
  • Brindemos información científicamente validada, actualizada y acorde a fin de problematizar el consumo de alcohol y sus consecuencias físicas y sociales.
  • Trabajemos y promovamos, desde la escuela, prácticas de cuidado entre pares de manera transversal. Y comenzar a pensar los festejos del Último Primer Día desde el año anterior en conjunto con las y los estudiantes.
  • Potenciar los espacios de participación que las y los jóvenes ya tienen en la institución escolar (por ejemplo, el Centro de Estudiantes), incluyéndolos en la planificación y armado de este día (horario de ingreso, permanencia en la escuela, actividades, etc.).
  • En el caso de los estudiantes que no puedan sostener la jornada ese día en la escuela, puede acordarse que no asistan, pero que las familias, las escuelas y la sociedad trabajen en articulación para garantizar los cuidados de esos jóvenes. Y que, luego, se pueda reflexionar sobre estas situaciones en el ámbito escolar.
  • Buscar que las medidas que se tomen desde la escuela no sean únicamente prohibitivas o sancionatorias. Es importante que esto sea tomado como un hecho pedagógico y poder trabajarlo con los adolescentes para reflexionar críticamente sobre estas prácticas.
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